¿Qué va primero? ¿La temática o las mecánicas? - Una reseña de Scythe

Scythe

Una de las cosas que hacen a Scythe tan especial es la historia de su creación. 

Generalmente el proceso del diseño de un juego comienza con las mecánicas y después se adapta la temática. En Scythe sucedió al revés pues la temática fue la chispa original que llevó al diseño de mecanismos que reflejaran exactamente lo que el universo de +1920 buscaba transmitir.


Número de jugadores: 1 a 5 jugadores (Ideal con 4)
Duración: 25 minutos por jugador
Complejidad: 3.4 de 5
Diseñador: Jamey Stegmaier

"Un campesino levanta la mirada al mismo tiempo que remueve con su brazo el sudor acumulado en sus cejas.  La mirada del soldado lo desilusiona, sabía que la batalla por la fábrica era inevitable, sólo no esperaba que fuera tan cerca de su casa..."

El éxito de un juego de mesa muchas veces depende de la primera impresión que deje. Generalmente después de la primera partida es muy fácil saber si volverás a jugar ese mismo juego o si mejor optas por un juego diferente, y en un mundo en el que se publican más de 5000 juegos al año, siempre es más tentador optar por la segunda opción. 

Este juego lo compré sin saber nada de él, la forma en la que lo alaban me hizo cometer el clásico error de hacer una compra impulsiva sin leer ni el reglamento. En menos de 2 horas abrí el juego, leí el reglamento y preparé la partida para otros 4 jugadores que nunca habían jugado otra cosa que no fuera Catan. Una partida destinada a fracasar...

Después de esa primera partida ya veía la caja de este juego arrumbada en el armario, pero un par de partidas más convirtieron mis tradicionales tardes de juegos de mesa en tardes de Scythe y hoy, te platico por qué.


Scythe se ubica en un pasado distópico donde una gran guerra adelantó a pasos agigantados el crecimiento de la civilización a comienzos del siglo XX, la justificación perfecta para mezclar tecnología bélica futurista con la cultura europea de los años 20.

Todo esto magníficamente ilustrado por Jakub Rozalski con un arte que es generoso con la vista, de cerca y de lejos.

Esta pintura (la portada del juego) es un recordatorio de que más que un juego bélico, Scythe se trata de encontrar un balance entre economía y fuerza militar, enfocarse mucho en uno significa descuidar el otro.

Basta una breve explicación sobre el tablero individual para empezar a sentir los engranes girar dentro de tu encéfalo y ver a qué te estás enfrentando:

Cada jugador tiene uno de estos y sirve como un tablero de comandos. Lo que hagas aquí se reflejará en el mapa. 
¿Ves que el tablero está dividido en 4 partes o mini-tableros?, bueno, eso es porque sólo puedes usar 1 de tus 4 mini-tableros en tu turno. Hay uno para mover tus personajes en el tablero, otros para recibir recursos y otro para invertir en tu poder militar. Después pasas a los íconos de abajo, esos te dejan usar tus recursos para construir mechs (máquinas de guerra) o edificios. En general lo rojo es lo que pagas y lo verde es lo que recibes...

No te estreses por descifrarlo, eso lo harás cuando te sientes a jugarlo.

Por ahora la promesa: de que al adentrarte a ese tablero el juego comenzará a tener mucho sentido, porque a pesar de haber jugado ya cientos de juegos de mesa diferentes debo admitir que este tablerito se ve complicado. A veces me pregunto ¿cómo convencí a tanta gente de sentarse voluntariamente frente a un tablero así en su tarde libre?"

La respuesta es: arte, miniaturas y la promesa de una tarde épica.

Cada jugador comienza 4 mechs y una detallada miniatura compuesta por 2 personajes. Tu líder y su "mascota". Esta mascota va desde una tímida águila hasta un tigre.

Estos líderes y su mascota tienen todo un pasado narrativo que puedes encontrar en el reglamento. Scythe está lleno de detalles para las mentes creativas que disfrutan ponerle historia a todo.

Hablemos del juego

Tu objetivo es renacer de las cenizas de la guerra y liderar a un puñado de personas que representan los vestigios de lo que alguna vez fue tu civilización. Eventualmente buscarás comenzar a echar a andar tu frágil e inefectiva economía hasta que sea lo suficientemente fuerte para salir de tu esquina, avanzar por Europa y reclamar territorio mientras levantas unos escasos recursos para seguir alimentando tu pequeña cruzada. 
Lo que hagas en el juego, como producir recursos, controlar territorios y construir mechs, mejora tu mini-tablero al mismo tiempo que te da dinero. Y al final, el que tenga más dinero, gana.


Todo esto mientras intentas acercarte a la ciudad-fábrica que convenientemente se encuentra al centro del tablero y, teóricamente, a la misma distancia de todos.


Durante la partida puedes mandar a tu líder a visitar esa misteriosa vieja fábrica que para recibir un quinto mini-tablero que, entre más pronto consigas, más ventaja te dará en el juego. 



Aunado a eso, controlarla hasta el final de la partida te cuenta 3 veces más que cualquier otro territorio. Si bien esta mecánica te puede dar a lo mucho un 10% o 15% de tu puntaje final, su mera presencia genera un pequeño nudo gravitatorio sobre el tablero que atrae a los jugadores a salir de sus cuevas como si su densidad plegara el espacio tiempo hacia él...

Distribuidas por todo el tablero hay estrellas (territorios) que atraen a los jugadores también. Estas estrellas son puntos de "Encuentro" en donde tu Líder se presenta ante un dilema social aleatorio del mazo de cartas del que puedes salir muy beneficiado p. ej. 

Entras a un bar y se te presentan 3 opciones: ¿te echas un pulso con los locales para ganarte su respeto? ¿le pagas 1 ronda a todos y aumentas tu popularidad? O sacas a relucir tu lado beligerante y tomas posesión de la taverna.

Los primeros turnos en este juego son como ese ruido desafinado que da la orquesta antes de comenzar a tocar, sin embargo, después de unas rondas, Buxtehude se oye de fondo (música de fondo como premio por haber llegado hasta aquí) y comienzas a dar unos titubeantes pasos en el ring fuera de tu zona de confort, exponiendo tus figuras y tu economía a un ataque sorpresa. Scythe siempre te da la impresión de que los demás van mejor que tú, pues ya están haciendo cosas que tu no has podido hacer y comienzas a pensar "¿Qué? ¿Ya desplegó un Mech? Si apenas empezamos..."

Esta es una tensión con la que sabes lidiar después de varias partidas, pues con el tiempo descubres que todos tienen un inevitablemente lento y torpe arranque. 

Tus mecanismos al inicio son poco eficientes y te hacen sentir impotente. Es después de unas rondas que comienzas a ver un patrón en el tablero ".. muy bien, si conquisto ese bosque y consigo un poco de madera podré levantar una construcción..." 

Ese engrane en el encéfalo comienza a girar con más fuerza...

Pero Scythe es una bestia a la que no puedes dejar de mirar a los ojos. En el segundo en el que te distraes y tomas un turno en falso tu estrategia se puede estropear y te puede costar la partida. 

Scythe puede parecer un buffette de arte y mecánicas, donde tantas opciones te pueden dejar abrumado y e intentar hacer un poco de todo te puede dejar atrás en el marcador final. Debes abordarlo meticulosa y cuidadosamente. En los primeros juegos siempre aconsejo planear por lo menos 3 turnos de estrategia, para que empieces a entender el engranaje que tienes de frente. Después, lo inminente...

Los combates

En el transcurso del juego los jugadores pueden invertir en su nivel de "fuerza", misma que pueden gastar en los combates. Al inicar el combate los 2 jugadores reciben una de estas ruletas para marcar en secreto cuánta fuerza utilizarán, la revelan al mismo tiempo y el que haya gastado más "fuerza" gana. Pero mucha "fuerza" puede vaciar tus reservas y dejarte expuesto...

Los combates pueden ser un poco ineficientes en las primeras rondas, a menos de que le haya invertido a su músculo militar, generalmente el ganador queda vulnerable después de un combate. A pesar de eso los combates en su mayoría son favorables para el que tuvo la iniciativa de atacar, y al final es inevitable combatir para acumular unos cuantos puntos de territorio. Combatir genera una tensión que premia a aquel jugador que sea paciente y metódico, aquel que tiene estudiado a su contrincante y que ya tiene analizados los posibles escenarios. Toda esa planeación puede que esté sucediendo en la mente de tu contrincante cuando menos lo sospechas.



Conclusión

Este evidentemente no es un juego de supermercado que regalas cuando no conoces al festejado. Las mecánicas aparecen como una vieja y rudimentaria maquinaria que precisa de un jugador con temple y agilidad mental para echarla a andar a su máximo esplendor. 

Es un monstruo que vuela para convertirse en un Clásico de los juegos de mesa. Digo, pocos juegos tienen tanta presencia en el gremio a 5 años de haber sido publicados. Pero insisto en la paciencia que debes tener al adentrarte al mismo, una pobre explicación y unos adversarios experimentados te pueden dejar un mal sabor de boca.



Scythe encontró lentamente su lugar en el comedor de mi casa y en el de mis amigos. Este juego siempre viste la noche como una cena navideña e invita a todos a adentrarse en un caótico pero emocionante universo. Donde las últimas rondas tensan el ambiente mientras los líderes respaldados por sus poderosos mechs y los ya eficientes mecanismos de todos los jugadores empiezan a dar lo mejor de sí, abarcando territorio, combatiendo y liberando un festín de recursos en aras de obtener tantos puntos como puedas. Al final, el ganador será el que no haya desviado la mirada de la bestia.


10 / 10
⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐⭐
Top 1 desde hace varios años. Pero hay tiro...


¿Quieres más combates y menos euro? Te recomiendo Blood Rage

¿Te gusta la idea de ir a la guerra pero no te interesan los minis ni pelear contra tus amigos? Te recomiendo Raiders of Scythia.

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